En Educación para la paz  el propósito es crear conciencia en la crianza de nuestros hijos. Se dice que los bebés no vienen con libro de instrucciones y es cierto, y no nacemos sabiendo cómo hacerlo al igual que no sabemos leer, escribir, realizar operaciones matemáticas… y lo aprendemos cuando estamos listos. Le dedicamos tiempo a aprender otras materias y ¿por qué no le dedicamos tiempo a aprender cómo acompañar a nuestros hijos en sus vidas? De cómo sean tratados en su infancia dependerá su vida futura. Debemos ser conscientes de la importancia de los tres primeros años (y los consecutivos claro), de que estamos influyendo en la construcción de una persona, de un ser humano! Parece que como son pequeños no son personas, y lo son y más auténticas y humanas que muchos  adultos.

Parece que unos padres/madres deben ya saber, porque sí, como acompañar a sus hijos, cuando no tienen por qué saberlo ya que no han necesitado hacer ese papel hasta que se convierten en padres, entonces, cuando nos planteamos ser padres, es el momento de prepararnos, de informarnos.

Es necesario que los padres conozcan cómo es el desarrollo físico, intelectual y emocional de sus hijos para poder acompañarles desde el conocimiento y el amor. “Un padre/madre informado es un padre/madre preparado”. 

El niño, por naturaleza, es maravilloso! Es instinto y amor en un proceso de autoconstrucción de su persona. En estos tres primeros años se forma las bases de la personalidad a través de las experiencias vividas.

Independientemente de lo que cada uno traiga en su ser, cómo el adulto acompañe al niño será crucial en la formación de la personalidad del niño.

Los juicios e intenciones vienen del adulto. Dejaos deleitar por los niños! No sabéis el porqué de sus acciones, antes de etiquetar o enjuiciar, si es un niño que ya habla podéis preguntar si necesitáis saber. Y si no, sabed que lo ha hecho lo mejor que sabía o podía, con la mejor intención, siempre! Otra intención es porque ha sido puesta antes desde un adulto.

Cuando conocemos cómo se da el desarrollo del ser humano; desarrollo del movimiento, del leguaje, neurológico, las crisis evolutivas… podemos entender al niño y acompañarle disfrutando de este proceso tan maravillo y bonito.

Y este proceso tan maravilloso y bonito es un proceso de aprendizaje del niño y del adulto, porque es una oportunidad de crecimiento personal maravillosa e intensa que si la aprovechamos estaremos en el camino de ser la persona que queremos ser y cómo queremos ser.

El adulto tiene creencias y automatismos establecidos que vienen de sus experiencias vividas, y los hijos vienen aquí a  recordarnos que las cosas se hacen desde el amor! El amor y el respeto! Es la única manera.

Creo que si acompañamos a nuestros hijos desde el amor y el respeto, con conocimiento, podrán ser adultos con un autoestima sana, con seguridad en sí mismos, sin prejuicios, donde sus pensamientos e ideas nacerán desde el amor y el respeto porque es lo que han vivido, y esto llevará a un adulto con armonía interior. Y este adulto con armonía interior es la paz a la que se refería María Montessori. 

“Establecer una paz duradera es obra de la educación” María Montessori